domingo, 17 de julio de 2011

Una curva que endereza muchos asuntos


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Desde un punto de vista fisiológico, la sonrisa es una expresión facial formada al flexionar una decena de músculos cerca de los extremos de la boca y alrededor de los ojos. Es un acto que no se aprende, se nace sabiendo sonreír. Desde un punto de vista afectivo, es transmitir sentimientos sin emitir sonido. La sonrisa influye en quien la da y en quien la recibe. Nos ayuda a sentirnos más cómodos con la gente a nuestro alrededor. Pero no tiene efectos meramente sociales. El acto de sonreír hace que se liberen endorfinas en nuestro cerebro, las “hormonas felices” que nos hacen sentir bien y ayudan a modular el dolor entre otras cosas. Es por eso que existe lo que se llama la “risoterapia”, en la que se procura ayudar a los pacientes con una buena dosis de risas y sonrisas. Ahora bien, no necesitamos esperar a estar enfermos para sonreír y reír. De hecho, la sonrisa mejora el día a día, sin importar qué llene nuestro día a día. Pero, ¿qué pasa si sentimos que no hay razones para sonreír? Hay que buscarlas. SIEMPRE hay razones para sonreír. Podemos hacer de la búsqueda de razones para sonreír parte de nuestra rutina diaria. Lo que llena nuestra mente es lo que termina determinando nuestro humor, por ende lo mejor es que la llenemos de cosas positivas. Las pequeñas delicias de la vida pueden ser razones poderosas para sonreír: nuestra música favorita en la radio, palabras sinceras y conmovedoras de la boca de seres queridos, una mariposa volando libre o un batallón de ellas volando en nuestro interior al sentir la cercanía de esa persona especial, un pedazo de torta de chocolate, una brisa fresca en un día caluroso, una noche lluviosa, un amanecer soleado… Razones hay muchas y variadas. Para cada persona son diferentes las razones, pero el resultado es el mismo: movemos músculos faciales para transmitir sentimientos. Claro que para sonreír tranquilamente debemos de cuidar nuestros dientes. Cepillarlos después de cada comida y utilizar el hilo dental  son dos tareas obligadas para el mantenimiento de nuestra bella sonrisa. Una sonrisa puede durar segundos pero quedar grabada en la memoria por siempre, así que… ¿qué razones para sonreír encontraste el día de hoy?

domingo, 10 de julio de 2011

Per amore alla pizza


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Masa fina, masa gruesa. Mozzarella. Pepperoni. Vegetales. Chocolate… No conozco una persona a la que no le guste un buen pedazo de pizza. Es que es un alimento sencillamente delicioso. Y es un alimento completo de por sí. La variedad de ingredientes utilizados en su preparación garantiza la presencia de hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales (dependiendo de la calidad de los ingredientes y de la proporción en que se utilicen, tendrá más de uno que de otro). Lo que sí sería sabio agregar a esta lista es fibra. Es cierto que con los vegetales que se le agregan a la pizza viene algo de fibra, pero para asegurar un buen consumo de fibra podemos acompañar la pizza con una buena porción de ensalada fresca. Sí, leíste bien: pizza con ensalada. La primera vez que escuché eso pensé “¡Nooo! La pizza va solita…”, pero la verdad es que después de probar comer la pizza con ensalada, no lo cambio por nada. El sabor a vegetales frescos combina a la perfección con el sabor a cocinado de la pizza. Lo bueno es que esto no solo hará que disfrutes dicho manjar de una nueva manera, sino que es una forma de disminuir el consumo de pizza (más alto en calorías que la ensalada), ya que las fibras presentes en la ensalada te saciarán. Esto también lo he comprobado en persona. Yo como muchas menos porciones de pizza si la acompaño con ensalada. Una porción de pizza puede variar en la cantidad de calorías que aporta de acuerdo a los ingredientes presentes. Lo importante que se debe recordar es no abusar. Cada persona conoce (o debería conocer) su cuerpo y sabe cuánto necesita en realidad. Cuando uno come por mera gula, deja de sentir el placer de comer… y la verdad es que la pizza MERECE ser disfrutada. ¿Qué tal una buena pizza con ensalada de cena esta noche? Disfrutála bocado a bocado ;)

domingo, 3 de julio de 2011

La vida es una pasarela

¿Alguna vez notaste cuánto estiliza el simple hecho de cuidar la postura? Es uno de los aspectos que más descuidamos a veces y, sin embargo, es una manera instantánea de lucir elegante y esbelto… sin mencionar el cuidado que de esa manera le proporcionamos a nuestra columna, cuello y hombros. El encorvarnos no solo nos hace ver más rellenos de lo que somos, nos hace sentirnos así. En contraposición, el tener una postura correcta nos hace ver y sentirnos más atractivos y con confianza en nosotros mismos. Una forma de saber cuál es la postura correcta para nuestro cuerpo es el clásico “libros sobre la cabeza”. Manteniendo la espalda recta, el abdomen contraído, los hombros relajados y la cabeza erguida (“como si estuviese colgada por un hilo desde el cielo”), podremos caminar manteniendo los libros sobre la cabeza sin que estos caigan. Eso indica que nuestro cuerpo está en equilibrio, que nuestra postura es la correcta. Ahora, ¿cómo mantener esa postura? Si no te molesta que se te den recordatorios de tanto en tanto, podrías pedir a tu círculo de amigos que te hagan notar cuando no estás manteniendo una buena postura. Otra técnica para mantener una buena postura (en este caso cuando estás en posición sentada) es colocar una cinta o algo similar de un color llamativo que puedas ver solo cuando mantenés tu postura correcta. Si no ves la cinta, es momento de enderezarte.